Llevo un tiempo dándole vueltas a la cabeza. Y con la entrevista de ayer mis dudas han crecido. ¿Hasta que punto es posible llevar a cabo el tipo de escuela que nos estamos proponiendo en la carrera? Si decimos que no a los deberes, no a los exámenes, sí a los móviles y no a tanto temario... ¿Qué aprenderían los niños?
Soy la primera que apuesto por renovar la escuela, pero cuando salgamos de aquí, aprobemos las oposiciones y entremos a dar clase en un colegio, ¿Realmente vamos a ser capaces de llevar todo eso a cabo?
Personalmente, me encantaría que así fuese, pero tal y como dijo Noelia en la entrevista, antes debemos de formarnos todo lo que podamos, y, sobretodo, verlo con nuestros propios ojos. Ver que hay colegios que están llevando a cabo ese gran cambio en la educación, y que sí es posible.
Pienso que si estamos dispuestos a dar un giro a la escuela de hoy en día, debemos estar dispuestos a que nuestra concepción sobre la educación cambie. Con esto me refiero a debemos entender que los contenidos han de cambiar, puesto que si queremos asignaturas por proyectos y no exámenes, después no le podemos exigir al alumno que se sepa al pie de la letra un tema de geografía o historia. Por otra parte, aunque estoy muy a favor de la escuela práctica de la que llevamos hablando semanas, creo que hoy en día tampoco se tendría que descuidar el alimentar la memoria. Me explico, si todos los trabajos los realizan por proyectos, cuando el alumno llegue a la eso, bachillerato o la carrera y los profesores les entreguen un tema de literatura, historia o derecho... ¿Será capaz el alumno de enfrentarse a esa forma de estudiar y lo saque satisfactoriamente?
Por eso creo que no sólo se debería de realizar ese cambio en la educación primaria, sino en todas las etapas, y además de un cambio en el ámbito educativo, tendría que ser un cambio en la mentalidad, y en visualizar las escuelas como un sitio donde el alumno aprenda disfrutando y experimentando.
Por otro lado, ayer hablaron de la escuela inclusiva. La inclusión es un tema que llevo muy adentro, dado que el verano pasado fui a un campus inclusivo que realizó la universidad de Granada. Fue una intensa semana donde chicos con y sin discapacidad realizamos un montón de distintas actividades, y allí fue donde me di cuenta de que las peores barreras frente a la inclusión son algunas formas de pensar.
Si los seres humanos tuviésemos claro que cada persona tiene unas capacidades diferentes a otra, y que no por eso se debe considerar a alguien inferior, entonces no existiría la necesidad de hablar de integración e inclusión.
No sé qué pensar de la primera parte de tu comentario, Marina. No sé si es que no lo ves, si es que crees que en la ESO o el bachillerato hay que "estudiar" pero no en Primaria... ¿Quién dice que la memoria no es importante? ¿Y quién dice que hay que "enfrentarse a un tema" memorizándolo? De lo que deberíamos estar hablando no es de que los niños jueguen en la escuela pero por fin estudien en los institutos. Si no, ¿qué es lo que estáis haciendo en mi clase tus compañeros y tú?
ResponderEliminarPiensa, piensa... De eso se trata.