Marina Alcaín
jueves, 14 de abril de 2016
sábado, 5 de marzo de 2016
¿Realistas o idealistas?
Llevo un tiempo dándole vueltas a la cabeza. Y con la entrevista de ayer mis dudas han crecido. ¿Hasta que punto es posible llevar a cabo el tipo de escuela que nos estamos proponiendo en la carrera? Si decimos que no a los deberes, no a los exámenes, sí a los móviles y no a tanto temario... ¿Qué aprenderían los niños?
Soy la primera que apuesto por renovar la escuela, pero cuando salgamos de aquí, aprobemos las oposiciones y entremos a dar clase en un colegio, ¿Realmente vamos a ser capaces de llevar todo eso a cabo?
Personalmente, me encantaría que así fuese, pero tal y como dijo Noelia en la entrevista, antes debemos de formarnos todo lo que podamos, y, sobretodo, verlo con nuestros propios ojos. Ver que hay colegios que están llevando a cabo ese gran cambio en la educación, y que sí es posible.
Pienso que si estamos dispuestos a dar un giro a la escuela de hoy en día, debemos estar dispuestos a que nuestra concepción sobre la educación cambie. Con esto me refiero a debemos entender que los contenidos han de cambiar, puesto que si queremos asignaturas por proyectos y no exámenes, después no le podemos exigir al alumno que se sepa al pie de la letra un tema de geografía o historia. Por otra parte, aunque estoy muy a favor de la escuela práctica de la que llevamos hablando semanas, creo que hoy en día tampoco se tendría que descuidar el alimentar la memoria. Me explico, si todos los trabajos los realizan por proyectos, cuando el alumno llegue a la eso, bachillerato o la carrera y los profesores les entreguen un tema de literatura, historia o derecho... ¿Será capaz el alumno de enfrentarse a esa forma de estudiar y lo saque satisfactoriamente?
Por eso creo que no sólo se debería de realizar ese cambio en la educación primaria, sino en todas las etapas, y además de un cambio en el ámbito educativo, tendría que ser un cambio en la mentalidad, y en visualizar las escuelas como un sitio donde el alumno aprenda disfrutando y experimentando.
Por otro lado, ayer hablaron de la escuela inclusiva. La inclusión es un tema que llevo muy adentro, dado que el verano pasado fui a un campus inclusivo que realizó la universidad de Granada. Fue una intensa semana donde chicos con y sin discapacidad realizamos un montón de distintas actividades, y allí fue donde me di cuenta de que las peores barreras frente a la inclusión son algunas formas de pensar.
Si los seres humanos tuviésemos claro que cada persona tiene unas capacidades diferentes a otra, y que no por eso se debe considerar a alguien inferior, entonces no existiría la necesidad de hablar de integración e inclusión.
Soy la primera que apuesto por renovar la escuela, pero cuando salgamos de aquí, aprobemos las oposiciones y entremos a dar clase en un colegio, ¿Realmente vamos a ser capaces de llevar todo eso a cabo?
Personalmente, me encantaría que así fuese, pero tal y como dijo Noelia en la entrevista, antes debemos de formarnos todo lo que podamos, y, sobretodo, verlo con nuestros propios ojos. Ver que hay colegios que están llevando a cabo ese gran cambio en la educación, y que sí es posible.
Pienso que si estamos dispuestos a dar un giro a la escuela de hoy en día, debemos estar dispuestos a que nuestra concepción sobre la educación cambie. Con esto me refiero a debemos entender que los contenidos han de cambiar, puesto que si queremos asignaturas por proyectos y no exámenes, después no le podemos exigir al alumno que se sepa al pie de la letra un tema de geografía o historia. Por otra parte, aunque estoy muy a favor de la escuela práctica de la que llevamos hablando semanas, creo que hoy en día tampoco se tendría que descuidar el alimentar la memoria. Me explico, si todos los trabajos los realizan por proyectos, cuando el alumno llegue a la eso, bachillerato o la carrera y los profesores les entreguen un tema de literatura, historia o derecho... ¿Será capaz el alumno de enfrentarse a esa forma de estudiar y lo saque satisfactoriamente?
Por eso creo que no sólo se debería de realizar ese cambio en la educación primaria, sino en todas las etapas, y además de un cambio en el ámbito educativo, tendría que ser un cambio en la mentalidad, y en visualizar las escuelas como un sitio donde el alumno aprenda disfrutando y experimentando.
Por otro lado, ayer hablaron de la escuela inclusiva. La inclusión es un tema que llevo muy adentro, dado que el verano pasado fui a un campus inclusivo que realizó la universidad de Granada. Fue una intensa semana donde chicos con y sin discapacidad realizamos un montón de distintas actividades, y allí fue donde me di cuenta de que las peores barreras frente a la inclusión son algunas formas de pensar.
Si los seres humanos tuviésemos claro que cada persona tiene unas capacidades diferentes a otra, y que no por eso se debe considerar a alguien inferior, entonces no existiría la necesidad de hablar de integración e inclusión.
martes, 1 de marzo de 2016
Diarios de la calle
El viernes pasado vimos la película "Diarios de la calle". Conmovedora, interesante, emocionante... y sobretodo, basada en hechos reales.
Una película que habla por sí sola, la cual me sorprendió gratamente pues no sabía que me iba a aportar tantas cosas positivas, incluso más que cualquier clase en la que se traten los temas de la película (interculturalidad, metodologías...), lo cual apoya mi idea de cambiar la metodología de las clases enseñando de forma original y diferente.
En la película, la profesora se centra primero en tratar los problemas de la clase e intentar mejorar la convivencia. A lo largo de la historia te vas dando cuenta de que la buena convivencia y la satisfacción personal de los alumnos es vital para el desarrollo de las clases y las mejoras en el aprendizaje.
También te pone los pies en el suelo, pues como maestro hay que tener en cuenta que no siempre podrás enseñar todo lo propuesto, pues dependiendo del centro y del ambiente habrá que centrarse más en la materia o en la simple convivencia. Eso nos obliga en cierto modo a tener que estar siempre buscando nuevas formas de impartir las clases, de buscar herramientas que servirán con un grupo pero lo mismo con otros alumnos ya no son tan válidas, de estar siempre en una continua búsqueda para conseguir que los alumnos aprendan lo máximo posible. Por eso pienso que no es nada fácil esta profesión, pues para conseguir eso no hay que bajar nunca la guardia, y no nos podemos permitir caer en la aceptación de que algo no va a cambiar.
La profesora es claro ejemplo de ello. Hasta que no consigue profundizar en sus alumnos y ver la raíz de los problemas, va cambiando las dinámicas en una y otra clase. La que más me gustó, y voy a hablar sobre ella, fue la del juego de la "línea", en el cual les iba haciendo preguntas sobre distintos temas y tenían que pisar la raya del suelo si les había pasado. El objetivo era hacer ver a los alumnos que no están solos, y que sus compañeros que tanto odian también habían pasado por experiencias similares. Resalto esta dinámica pues no es la primera vez que la he visto. Hace unos años la vi en un programa de televisión, en el que un grupo de psicólogos iban a un instituto conflictivo de EE.UU y hacían distintas dinámicas con los alumnos de forma que se conociesen de verdad y parasen de poner etiquetas. La dinámica dio resultado al igual que en la película, He intentado buscar ese programa y se llama "Si me conocieras" de la MTV, pero el capítulo del que habló lo vi hace unos cuantos años ya,
Por último, la profesora se obsesiona tanto con su trabajo que deja a un lado su vida personal, y a causa de ello se acaba divorciando. Dejando de lado lo poco o mucho comprensible que es el marido, pienso que como un buen docente o profesional de cualquier trabajo, hay que saber separar la vida personal de la laboral, y no dejar que te afecten los problemas personales en el trabajo y viceversa. Esto podría parecer algo indiferente de la película, pero a mi me pareció bastante interesante y digno de reflexionar.
Una película que habla por sí sola, la cual me sorprendió gratamente pues no sabía que me iba a aportar tantas cosas positivas, incluso más que cualquier clase en la que se traten los temas de la película (interculturalidad, metodologías...), lo cual apoya mi idea de cambiar la metodología de las clases enseñando de forma original y diferente.
En la película, la profesora se centra primero en tratar los problemas de la clase e intentar mejorar la convivencia. A lo largo de la historia te vas dando cuenta de que la buena convivencia y la satisfacción personal de los alumnos es vital para el desarrollo de las clases y las mejoras en el aprendizaje.
También te pone los pies en el suelo, pues como maestro hay que tener en cuenta que no siempre podrás enseñar todo lo propuesto, pues dependiendo del centro y del ambiente habrá que centrarse más en la materia o en la simple convivencia. Eso nos obliga en cierto modo a tener que estar siempre buscando nuevas formas de impartir las clases, de buscar herramientas que servirán con un grupo pero lo mismo con otros alumnos ya no son tan válidas, de estar siempre en una continua búsqueda para conseguir que los alumnos aprendan lo máximo posible. Por eso pienso que no es nada fácil esta profesión, pues para conseguir eso no hay que bajar nunca la guardia, y no nos podemos permitir caer en la aceptación de que algo no va a cambiar.
La profesora es claro ejemplo de ello. Hasta que no consigue profundizar en sus alumnos y ver la raíz de los problemas, va cambiando las dinámicas en una y otra clase. La que más me gustó, y voy a hablar sobre ella, fue la del juego de la "línea", en el cual les iba haciendo preguntas sobre distintos temas y tenían que pisar la raya del suelo si les había pasado. El objetivo era hacer ver a los alumnos que no están solos, y que sus compañeros que tanto odian también habían pasado por experiencias similares. Resalto esta dinámica pues no es la primera vez que la he visto. Hace unos años la vi en un programa de televisión, en el que un grupo de psicólogos iban a un instituto conflictivo de EE.UU y hacían distintas dinámicas con los alumnos de forma que se conociesen de verdad y parasen de poner etiquetas. La dinámica dio resultado al igual que en la película, He intentado buscar ese programa y se llama "Si me conocieras" de la MTV, pero el capítulo del que habló lo vi hace unos cuantos años ya,
Por último, la profesora se obsesiona tanto con su trabajo que deja a un lado su vida personal, y a causa de ello se acaba divorciando. Dejando de lado lo poco o mucho comprensible que es el marido, pienso que como un buen docente o profesional de cualquier trabajo, hay que saber separar la vida personal de la laboral, y no dejar que te afecten los problemas personales en el trabajo y viceversa. Esto podría parecer algo indiferente de la película, pero a mi me pareció bastante interesante y digno de reflexionar.
jueves, 25 de febrero de 2016
Hablemos de educación.
Tras leer un artículo de prensa sobre Tonucci el viernes el cual me hizo
reflexionar bastante y escuchar posteriormente su conferencia, una cosa me
quedó clara: como futuros maestros y sobretodo como seres humanos que somos, debemos
escuchar.
Muchas veces, creemos que el profesor es el poseedor de la verdad absoluta,
pero pienso que eso es una concepción bastante anticuada y deberíamos ir
renovando ciertas cosas, entre ellas el ver al profesor como un guía (concepto
que escuché el cuatrimestre pasado y que define mejor lo que yo entiendo por
profesor).
Creo que debemos comprender que escuchando también se enseña. Se enseña a
confiar, pues el niño ve que le importas. Se mejoraría la eficacia, pues si
atendemos a las verdaderas necesidades del alumno veremos qué método encaja más
en un aula y con qué herramientas responderían mejor los niños. Y también aprenderían
ellos a saber escuchar a los demás y ser mejores personas.
Es hora de que la escuela se adapte al alumno, y profundice en cada niño
conociendo sus miedos, sus puntos débiles, aquello que ansía aprender...
Tal y como dice Tonucci, yo también apuesto por una escuela abierta a la
diversidad y atendiendo a todas aquellas individualidades del alumnado.
Además, he de recalcar la metáfora que nos puso el profesor el viernes
pasado sobre si la escuela estaba enfocada de igual manera que una maratón,
donde si no aprendes rápido y como quieren los profesores, repites curso, y si
destacas te premian. Pienso que la educación no debería estar enfocada como una
maratón sino como una carrera de fondo, donde lo verdaderamente importante es
el recorrido realizado y no lo que se tarde o la posición final, donde debería
dar igual si se va corriendo, cojeando, en silla de ruedas, andando o incluso
con la ayuda de los otros.
Pues eso es lo que de verdad nos prepara como personas y nos abre puertas
para el mundo exterior.
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